jueves, 1 de marzo de 2012

Los Pullman San Bernardo

Mostrar los boletos de la Pullman Santiago - San Bernardo, nos permite hacer una breve reseña de este servicio expreso. Su historia se remonta a mediados de los años 70, época en que se construía la Panamericana por Ochagavía, con el fin de descongestionar la Gran Avenida, evitando que los vehículos que pasaban de sur a norte o de norte a sur cruzaran por medio de la ciudad. Mucha expropiación, mucha maquinaria y grandes movimientos de tierra fueron dando forma a esta carretera urbana que hoy está licitada y se le denomina Autopista Central.

A medida que la Panamericana iba quedando habilitada, la Asociación San Bernardo fue creando líneas de expresos por esta nueva vía. Así fueron naciendo los servicios E24, E28, E30 y E05. Los diferenciaba el paradero por el que pasaban de Gran Avenida a Panamericana y viceversa.



La E24 iba por Panamericana hasta el Cementerio Metropolitano (también nuevo en esos años), salía por Brisas a Gran Avenida y de vuelta entraba por el 24, por calle Pedro Aguirre Cerda; la E28 seguía hasta Av. Lo Espejo, en el 28, mientras que la E30 lo hacía por Gral. Körner, mientras al regreso salían a Panamericana por Trinidad Ramírez y V. Plaza Mayorga respectivamente. Cuando la carretera completó sus 19 kms desde Alameda hasta San Bernardo nació el servicio E05, el Pullman San Bernardo, cuyo recorrido históricamente ha sido Freire-Colón-Panamericana-Copiapó-San Diego.

En los primeros años, el paradero de los Expresos estaba en el sector de Plaza Bulnes, en Gálvez con Alonso Ovalle (la calle Gálvez hoy se llama Zenteno). Muchos recordarán cómo se iban organizando las colas para esperar los distintos buses y en invierno era bien incómodo esperar alguna de las Expreso bajo la lluvia. Hasta que un buen día se habilitó el terminal de Tarapacá con San Francisco, en el centro de Santiago, trasladándose desde entonces para allá todos estos servicios.

Los expresos se caracterizaban por ciertos detalles: sus máquinas eran grandes, con acondicionamientos tipo pullman y pintadas de verde (ver foto más arriba); no llevaban pasajeros de pie; y los choferes eran reconocidos por su educación y buen trato (en su mayoría). Su tarifa era más alta que la locomoción normal, pero la calidad del servicio y la rapidez para llegar a destino hacían de éste un servicio preferente para la población de "San Beka".



En octubre de 1992, cuando el transporte colectivo capitalino se convirtió en amarillo, la tarifa normal era de $ 100, la de las expresos de $ 130 y la del pullman de $ 150. Cuando comenzó el Transantiago (febrero 2007), el nuevo sistema de transporte dejó fuera a muchos recorridos y entre ellos a los expresos San Bernardo. La lucha dada por los sanbernardinos logró que pocos meses después el Ministerio autorizara la reposición del servicio Pullman, pero ya no de los otros expresos. Ahí murieron 35 años de historia para la E24 y la E28 (la E30 se había terminado varios años antes).

Desde julio de 2007, entonces, los Pullman viven una segunda época. Esta vez equipados con máquinas más pequeñas (foto derecha), pero con la misma calidad de servicio y con el mismo recorrido de toda la vida. Su tarifa pasó de $ 650 en febrero de 2007, a $ 750 en su reposición, $ 900 a fines del 2008 y $ 1.000 a partir de abril del 2011.

Esta larga historia también se refleja en los boletos de los Pullman San Bernardo que acompañan esta nota. Este servicio no tuvo boletos de Casa de Moneda. Los primeros boletos son de Roensa con sobrecarga, después tuvieron algunos de Jordan y Cabo de Hornos y varios diseños de Impresores 27, incluyendo los de formato grande, hasta llegar a los actuales boletos, impresos por J.Mora.

domingo, 19 de febrero de 2012

Pedro Guzmán, con alma de coleccionista


Exposición en las afueras de la Estación Mapocho (1998) y viaje a Valparaíso (1999).

Ha partido don Pedro. No quiso seguir con una calidad de vida deteriorada por las operaciones que hubo que hacerle para que sobreviva... y dejó de luchar. Sin embargo, el hecho de su muerte no impide valorar su dedicación y compromiso con el coleccionismo.


En actividades de nuestra Agrupación: el Encuentro Nacional de Coleccionistas de 2010 y un almuerzo de camaradería en enero 2011.

Aunque no tenemos un dato preciso de cuándo empezó con sus colecciones, sabemos que desde hace más de 20 años ya estaba dedicado a la colección de boletos. Y que poco a poco fue invitando a otros coleccionistas a reunirse en forma periódica, durante un tiempo en Recoleta y posteriormente asentados definitivamente en las bancas del Galpón 6 del Persa Bío-Bío.


Exposición en el Colegio San Viator (1999) y viaje a Mendoza (2003).

Durante muchos años salió a otras ciudades a buscar boletos, con sus amigos coleccionistas. Recorrió casi todo Chile y estuvo también en Mendoza, Córdoba, Río Cuarto y tenía planificado para este año un viaje a Rosario, en Argentina.



Además, iba semana tras semana, por años, a los diferentes mercados persas que hay en Santiago. Un día andaba en Peñalolén, otro en Teniente Cruz o Zapadores, buscando mil y un elementos para sus colecciones, que eran muchas.



Obedeciendo a su alma de coleccionista, reunía también sobres de té, cheques, boletos de lotería, hojas de afeitar, latas de cervezas y bebidas gaseosas, sobres de sal y de azúcar, servilletas, parche curitas, tarjetas telefónicas, llaves de hotel tipo tarjeta y, a la que últimamente le prestaba más atención y manifestaba su alegría cuando conseguía algo nuevo, era a los gorros de la Armada. Tenía varios centenares de gorros, de buques de Chile, Argentina, Ecuador, Estados Unidos y muchos otros y siempre andaba con uno diferente.


Dos momentos de las reuniones de los coleccionistas en Valparaíso, con Pedro presente: 1999 y abril de 2011.

Pero en Pedro se destacaba también su fuerte carácter y su mal genio, que le acarrearon muchas veces conflictos con otros coleccionistas, que en varios casos llevaron incluso al alejamiento de algunos colegas, que no entendían que lo que Pedro hacía era defender a brazo partido sus puntos de vista. Por ejemplo, Pedro siempre dijo y repitió que nuestra afición debía denominarse "boletofilia" y los que la cultivábamos éramos entonces "boletofílicos". Era SU opinión.


Su nieta le ayudaba a ordenar los boletos, que ahora lo acompañan en su última morada.

Como se ha dicho en estos días, Pedro era un ícono y un referente para quienes tenemos esta afición de coleccionar y sus virtudes y defectos se mantendrán presentes en quienes compartieron con él, en sus grandes amigos, sus compadres y comadres y en quienes conociéndolo y compartiendo no alcanzaron ese mismo nivel de complicidad y cariño. Porque puestos en la balanza, siempre fueron más los buenos que los malos momentos.
Por todo ello, podemos decir igual que esta tarde en el cementerio: ¡¡Pedro Guzmán, descansa en paz!!

martes, 14 de febrero de 2012

El "Expreso del Recuerdo" a San Antonio

El viejo ferrocarril ha vuelto a circular por el ramal a Cartagena. Durante este verano, la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE) ha organizado 4 viajes turísticos de Santiago a San Antonio, en un tren histórico, con coches de los años 20 y completamente ambientado en la época, tal como hace un siglo.

Los antiguos habitantes de Cartagena recuerdan que cuando se aproximaba el tren de la costa, atestado de gente desde Santiago, retumbaban las casas cercanas a la estación. El ruido de la locomotora anunciaba que la playa cobraría vida, con visitantes cargados de equipaje y ansiosos de verano.

Esas vivencias vuelven al presente al encenderse las calderas y reponerse el tren a la costa. El viaje -como siempre- se inicia en la Estación Central y avanza por los rieles que quedan en la vía de 110 kms. que separan a Santiago de San Antonio, pasando por Malloco, Talagante, El Monte, Melipilla, Leyda y Llo-Lleo entre otras estaciones. El viaje hoy no llega a Cartagena, pues la línea entre el puerto y la Playa Grande ya no existe.

El Expreso del Recuerdo es guiado por una locomotora de 1923 y lleva coches de primera clase, comedor y salón, de origen alemán, los que fueron refaccionados por personal de Ferrocarriles y de la Asociación de Conservación del Patrimonio Ferroviario, co-impulsores de esta iniciativa.

Las salidas de este tren a San Antonio fueron programados para los sábados 28 de enero, 11 y 25 de febrero y 3 de marzo. El pasaje cuesta desde $ 24.900, con desayuno y once incluidos.


Además de este ramal de la zona central, EFE repuso otros dos trenes patrimoniales en el sur: el tradicional Victoria-Temuco, los domingos 12 y 26 de febrero; y el recordado "El Valdiviano", que tirado por una locomotora chilena de 1913 hará el viaje de Antilhue a la capital de Los Ríos todos los fines de semana hasta el 4 de marzo. Estos dos trenes tienen una tarifa de $ 6.000.-

El ferrocarril forma parte de la historia de Chile. Muchas ciudades crecieron y se desarrollaron en torno a la vía férrea. Por eso, "queremos promover los proyectos de trenes turísticos, cuyo valor más importante es rescatar trenes históricos que están en perfectas condiciones y que en sí mismos son un atractivo. Si a eso le sumamos las rutas y paisajes exclusivos que se pueden recorrer en tren, como los túneles de Malvilla (hacia San Antonio), la ribera del Calle Calle o las dunas entre Ritoque y Concón, tenemos un potencial turístico enorme para explotar", explica el presidente de EFE.

jueves, 9 de febrero de 2012

Esperamos que te recuperes pronto

Ahora es don Pedro el que está aquejado de salud. Desde hace algunas semanas presentaba problemas en su garganta que lo llevaron a hacerse exámenes. Mientras se realizaba estos chequeos su estado se complicó y quedó hospitalizado. Le deseamos la más pronta y total recuperación.

¡Es que tiene mucho trabajo que realizar todavía con sus innumerables colecciones!, que además de los boletos de buses, incluyen sobres de té, azúcar y sal, hojas de afeitar, latas de gaseosas y cervezas, cheques, loterías, servilletas, tarjetas telefónicas, llaves de hotel tipo tarjeta, posavasos, fósforos y cigarrillos, entre otras.

¡¡Vamos Pedro!!, fuerza y confianza en que saldrás adelante.

La Clínica Dávila tiene un sistema de saludos vía internet. Reciben los saludos, los imprimen y se los entregan a los pacientes. El sistema funciona de lunes a viernes entre 9:00 y 18 hrs. El link es: http://www.davila.cl/web/index.php/saludos-hospitalizados.html

viernes, 3 de febrero de 2012

Una buena y una mala

Es un antiguo dicho, que lo utilizan habitualmente los que cuentan chistes y que también se usa mucho cuando uno quiere describir dos situaciones ocurridas. Si tenemos una buena y una mala que contar, le pediremos a nuestro interlocutor que nos diga que quiere oír primero: la buena o la mala.

PARTIREMOS POR LA BUENA:

Nos escribió Beatriz, para contarnos que era coleccionista de boletos y nos quería donar su colección. Hicimos las contactos y nos reunimos con ella.
Nos explicó que desde pequeña se dedicó a coleccionar boletos. Cortaba papel volantín del tamaño de una funda oficio y ahí pegaba con cuidado cada uno de sus boletos.
Por razones personales se va a vivir a Antofagasta, en el norte de Chile, y no puede llevar su colección, por lo que estuvo mucho tiempo pensando en el destino para sus queridos boletos.
Ahí nos encontró y decidió que el mejor lugar para una colección era darlo a otros coleccionistas, por lo que le estamos inmensamente agradecidos.
¡¡Grande Beatriz!! Tus boletos están en las mejores manos...

¿Y LA MALA?

Nuestro amigo y colega coleccionista Maikel (si, el primo de la Pequeña Gigante y sobrino de Escafandra), ha sufrido un severo problema de salud. Está hospitalizado desde hace varios días pero ya se encuentra en franca recuperación.

A pesar de ser todavía muy joven, sufrió un repentino problema cardíaco, por lo que debieron operarlo y reemplazarle su válvula aórtica. Según leemos en internet, "el reemplazo de la válvula aórtica es una cirugía a corazón abierto realizada por cirujanos cardiotoráxicos para tratar la estrechez (estenósis) o el escape o fuga (regurgitación o insuficiencia) de la válvula aórtica".

Esperamos que Maikel siga su proceso de rehabilitación y le deseamos una pronta y excelente mejoría.

jueves, 19 de enero de 2012

Necesitamos información de La Serena y Coquimbo

Estamos en pleno verano en el Cono Sur de Sudamérica. Hace mucho calor y quien más quien menos, todos tratan de arrancarse a la costa, al sur o al norte. Las playas se llenan de gente, de bikinis, quitasoles y helados.

Una de las zonas favoritas para veranear de chilenos(as) y argentinos(as) es la de Coquimbo y La Serena, dos ciudades que conforman un importante polo de desarrollo urbano ubicado a 470 kms. al norte de Santiago. La Serena es una ciudad apasible y tradicional y es la capital regional; Coquimbo es un puerto con larga historia, al que llegaban los piratas ingleses en el siglo XVIII. Cada una de estas ciudades tiene aproximadamente 200.000 habitantes.

Un buen amigo (coleccionista de entradas al fútbol) nos entregó la siguiente información: que en La Serena, en el sector del Parque Pedro de Valdivia (cerca del supermercado Líder), hay un persa que funciona los días sábados, en el que una vez al mes se reúnen los coleccionistas de boletos a hacer intercambio.

Por esto... pedimos a los amigos de La Serena y Coquimbo que nos visitan, para que nos escriban y nos den alguna información que nos permita hacer contacto con estos coleccionistas. Después nos gustaría organizar una visita para conocernos y compartir nuestro hobbie. Esperamos recibir datos: alguna dirección, o algún nombre, o algún teléfono, algún correo electrónico.

Confiamos en que nos ayudarán a sacar adelante esta tarea. Gracias anticipadas por la colaboración.


Les dejamos un plano de la zona del Parque Pedro de Valdivia, en La Serena. Y una muestra de boletos que alguna vez circularon en La Serena y Coquimbo. De Liserco, de Lianco, de Buses Serena Mar.

viernes, 13 de enero de 2012

Una sana costumbre



Como cada final y comienzo de año, nuestro Grupo se reúne a compartir en camaradería, no solo para intercambiar boletos e información sobre boletos, recorridos y tarifas, sino también para saludar a los cumpleañeros del segundo semestre y recibir con energía y buenos deseos el año que se inicia.


Y como esta es una sana costumbre, la repetimos cada seis meses, sea en alguna casa o en un local que nos resulte cómodo y grato, como fue en esta ocasión, en que estuvimos en el Restaurant Berlín, en la calle del mismo nombre.


Así, entre arrollados, humitas y muchas cervezas y bebidas gaseosas que nos ayuden a capear el extenuante calor, nos reunimos una vez más. Y como cada año también, se entregó un regalo a los miembros de la Agrupación, que esta vez fue un libro que esperamos sea de interés para cada uno.

Esta es la parte más privada de la reunión: mientras al Maikel le hicieron efecto los 3 pollos y 5 italianos, Héctor y Jorge comparten sus historias detrás de vasos y botellas...

domingo, 1 de enero de 2012

Micrópolis

Junto con saludar a todos nuestros visitantes en el inicio de un nuevo año, queremos hacer una breve reseña sobre uno de los eventos destacados del año 2011 en relación a los temas de transporte y boletos:

La presentación del libro y exposición denominados "Micrópolis", con que sus autores quisieron dar una nueva mirada a 150 años de transporte público de superficie en Santiago, en base a mucho material fotográfico, incluso fotos que no estaban disponibles hasta ahora.

"Buscamos a través de las imágenes generar un registro visual que estimule el conocimiento tanto sobre el transporte público como sobre la ciudad misma. Por ello utilizamos mayoritariamente fotografías inéditas que profundicen los procesos técnicos y sociales de un tema postergado en los estudios históricos, como es la movilización colectiva", se lee en la Introducción.

El trabajo constituyó la tesis de grado del doctorado en Arquitectura y Estudios Urbanos de la U. Católica de los profesionales Marcelo Mardones, Simón Castillo y Waldo Vila y contó con el apoyo de Fondart (Fondo Nacional de Desarrollo de la Cultura y de las Artes).

Micrópolis es un recorrido visual por el sistema de transporte de la ciudad. Los autores dividen los 150 años de historia en períodos: los carros de sangre, de 1857 a 1900; los tranvías entre 1900 y 1920; los autobuses, de 1920 a 1945; la irrupción del Estado en el transporte (principalmente la ETC) entre 1945 y 1973; la liberalización total de 1973 a 1990; y el período de la regulación, de las micros amarillas al Transantiago, de 1994 al 2007.

La exposición -que se presentó en el Archivo Nacional y otros espacios públicos- está concebida como una línea de tiempo en que las etapas señaladas se muestran con fotos de época; mientras en el libro (de 120 páginas) junto a cada foto se va describiendo el contexto social, urbano y político de cada período, así como la composición de las empresas de transporte colectivo.


Según los autores, el libro "es un intento por resumir las transformaciones a través de imágenes que den cuenta de la relación profunda que se ha establecido entre la ciudad, los vehículos y sus habitantes en el transcurso de un siglo y medio".

"Muchas veces -señalan- los cuadros más simples y habituales ocultan historias complejas. Algo de eso sucede con la locomoción colectiva: acostumbrados a convivir con ella en el cotidiano de nuestras vidas, su incidencia tiende a pasar desapercibida, salvo en momentos particulares como un alza de tarifas. Sin embargo, creemos que para las distintas generaciones de hombres y mujeres que han crecido en Santiago, los medios de transporte colectivo han sido algo más que máquinas de trascendencia ocasional."

Y el transporte colectivo "también ha servido como un espejo de las transformaciones que ha experimentado la sociedad capitalina desde mediados del siglo XIX. La masificación de los medios de locomoción colectiva permitió una mayor democratización de la velocidad y posibilidad de trasladarse para sus habitantes, que desde los tranvías de sangre hasta los modernos autobuses aprendieron a convivir entre ellos como pasajeros, una experiencia social que se hizo común para los santiaguinos, que pasaron a compartir en el transporte público buena parte de sus días". Es, por lo tanto "una historia de la sociedad urbana que se desarrolló en Santiago".

Respondiendo a algunas consultas recibidas: el libro está a la venta en la Librería LOM de la Biblioteca Nacional a un valor de $ 15.000 (aprox. 30 dólares).