domingo, 24 de junio de 2012

A Lampa y Batuco


Lampa es una comuna rural ubicada 36 kms al norponiente de Santiago. Fue fundada como Villa en junio de 1888 y tiene una extensión de 450 km2. Según se cuenta, muchos personajes se cautivaron con las bondades de sus tierras, como la madre de La Quintrala y varios presidentes de Chile, quienes tuvieron haciendas en la zona.

Lampa en la Región
La comuna tiene ya más de 50 mil habitantes, que se distribuyen principalmente en sus dos centros urbanos: Lampa (que significa pala de minero, en quechua) y Batuco (agua de la totora, en mapudungún). Una parte de su población se dedica a actividades agrícolas, mineras y agroindutriales establecidas en la misma comuna, pero la mayoría sale a trabajar a las múltiples fábricas de los ejes industriales ubicados en el norte de Santiago (Quilicura, Colina, Huechuraba). Por esta razón, el transporte colectivo ha sido siempre vital para sus habitantes.

Además de Lampa y Batuco, en los últimos años se han construido conjuntos habitacionales, como Valle Grande, Larapinta y otros, que también requieren de servicios de transporte, por lo que se ha diversificado la demanda.

Años atrás, los buses iban por Panamericana Norte y cruzaban a la izquierda antes del peaje. Pasando Estación Colina y Lo Pinto, unos doblaban a la derecha para ir a Batuco y los otros seguían hacia Lampa. En los años 90 se construyó un distribuidor que evita el peligroso cruce de la carretera y también se han mejorado otras rutas hacia la comuna, como el camino de Lo Echevers, desde A. Vespucio Norte, permitiendo conectar más rápido y mejor a la población de Lampa con Santiago. En la capital, además, se construyó un terminal en Av. de la Paz para los buses interurbanos que van al norte de la Región Metropolitana (Lampa, Batuco, Colina, TilTil).



Hasta hace pocos años, la tradicional empresa Buses Lampa-Batuco era la única que servía a esa zona y lo sigue haciendo. El crecimiento urbanístico de la comuna en los últimos años ha generado la instalación de otras empresas, con distintos resultados. Mientras los buses Larapinta (que va por Lo Echevers y sale del terminal céntrico de Tarapacá con San Francisco) siguen circulando, los Lobespín (que cubrían de Valle Grande al terminal San Borja, con modernas máquinas totalmente equipadas) tuvieron corta vida. Los de Alfalfal, por su parte, llevan de Valle Grande a la estación Vespucio Norte del metro de Santiago.
Algunos boletos y un bus de Lobespín

Algunos boletos de la empresa Larapinta

Todos han editado sus boletos, que permite incrementar nuestras colecciones. Los boletos de Larapinta son sencillos: una flor en distintos colores, según la tarifa (local, urbano, rural, intermedio, Lo Echevers y escolar).

Los de Buses Lampa-Batuco (que son muchos, porque para cada nueva tarifa aparece un boleto), durante años fueron impresos a dos colores: rojo y azul, en distintos tonos y tramas, pero en las últimas semanas apareció una nueva emisión, que manteniendo el mismo diseño los presenta impresos a un solo color (rojo, celeste, azul, verde), produciendo un notorio cambio de imagen.

Estos tuvieron breve circulación a inicios de 2012.

Otro detalle que salta a la vista es como han ido subiendo las tarifas en los últimos años, que ya está llegando casi a los 1.000 pesos (US$ 2), lo que implica un alto costo para la población que debe utilizar a diario estos servicios.

viernes, 8 de junio de 2012

Los viajes a Valparaíso: Una laaarga historia de encuentros


Los viajes mensuales a Valparaíso, para reunirse con los coleccionistas de Viña y el Puerto, empezaron por allá por 1994. ¡¡En esos años las circunstancias eran tan diferentes!!
Diversos años y el mismo lugar

En Santiago se había pasado de la desregulación total a los recorridos con número y micros pintadas de amarillo, lo que era una fuente inagotable de nuevos boletos. En la Quinta Región, por su parte, los recorridos eran decenas y también había mucha novedad boletera. Reunirse a intercambiar boletos era entonces algo más que una gran idea, era una necesidad para tener una buena colección.










Un buen día, dos antiguos coleccionistas: Pedro Guzmán (de Santiago) y Omar Sapiaín (de Viña del Mar), se propusieron reunir a los "boleteros" de ambas regiones, con la finalidad de promover un intercambio productivo para la mayor cantidad de coleccionistas. Don Omar convocó a don Ramón, a Valencia, a Alex, que siendo miembros de la Sociedad Filatélica porteña también coleccionaban boletos, mientras que don Pedro invitó a los coleccionistas que se reunían semanalmente en el Persa Bío-Bío.

Y eligieron la Plaza O'Higgins, en Valparaíso, como lugar de encuentro, porque ahí hay una feria de antigüedades muy tradicional entre los porteños. Así nació -hace casi 20 años- esta rutina de juntarse mensualmente, que hasta hoy todavía se realiza cada primer domingo de mes (*).


Desde Santiago viajaban a veces hasta 30 personas y de Valparaíso y Viña del Mar llegaba otra cantidad similar de coleccionistas. Varias fotos, tomadas en 1998-99 en la Plaza O'Higgins, nos muestran a muchos participantes: Julio Cares, Omar Sapiaín, Dr. Rubén Livantín, Pedro García, Mario Martínez, Fernando Palomino, José Soto, Cristián Couchot, Danil Sabalaga, Ramón Herrera, José Arancibia, Patricio de Buin, Edgardo Romero, Pedro Guzmán, Oscar González Cáceres, Jorge Valencia, Alex Santana, Julio Núñez, Hernán León, Antonio Santander, Angel Fernández, Margarita Carreño, Fernando Rodríguez, Javier Cueto y Héctor Peñafiel, entre otros (Cares, Soto, Guzmán y Valencia están ya fallecidos). Y se fue formando una gran comunidad que con los años se transformó en amistad. Hasta se organizaron almuerzos de camaradería en la casa de algún coleccionista al terminar la reunión.


La página "Boletos de Buses de Chile", que contaba con un foro en el cual los coleccionistas intercambiábamos novedades e informaciones, sirvió también durante un tiempo para convocar a esta reunión mensual en la Plaza O'Higgins.
 
Poco a poco se fue dando un recambio natural de participantes. Llegaron nuevos coleccionistas, tanto de Santiago como de la V Región. Entre los más asiduos asistentes de esta nueva etapa, se contaban Regina Coronado, Graciela Báez, Paulette Pontigo, Nelly Rossel, Jorge López, Enrique Donoso, César Ramírez, Francisco Rivera, Fernando Garrido, Richard Brito, Marcos Araneda, Fernando Arriagada, Néstor Zambrano, Eduardo Peñailillo, don Alejandro. Y así se han seguido sumando participantes, como don Luis (QEPD), Leonel, Juan, Víctor, Mauricio, Panchokas, Felipe, Renato, Maikel...


En los últimos años la situación ha cambiado: el Transantiago eliminó los boletos en la ciudad de Santiago y el TMV redujo notablemente la emisión de nuevos boletos en Valparaíso, lo que ha significado que cada vez es más difícil llegar con novedades a este tradicional encuentro. A pesar de eso, siempre hay coleccionistas entusiastas que se reunen cada inicio de mes, ya no tanto a buscar novedades sino más bien, a encontrar ese boleto que has buscado durante años o con el afán de completar series, ¡¡y siempre sale algo!! Además, estos viajes sirven también para mantener la amistad y cambiar de aires.


Así que amigos, quedan todos invitados a encontrarnos en la Plaza O'Higgins de Valparaíso, al lado del Congreso y al frente del terminal de buses. A eso de las 10:30 - 11:00 hrs. estamos convocados cada inicio de mes. Se pueden intercambiar boletos y además, pasar un rato agradable, ir al puerto, buscar nuevas tarjetas de Merval, etc. Las próximas juntadas serán el 10 de junio y el 8 de julio 


(*) La reunión es el primero o el segundo domingo de cada mes, entre el día 5 y el 10 (evitando los fines de semana largos). Y se hacen entre los meses de marzo y diciembre de cada año.

jueves, 24 de mayo de 2012

Tickets mensuales y anuales

Algunas empresas de transporte colectivo interurbano cuentan también con formas alternativas de incentivar a sus usuarios que son pasajeros frecuentes. Para ello, emiten boletos semanales, mensuales o anuales, que tienen como gancho comercial un pequeño descuento respecto al valor del pasaje normal, que significa un ahorro para el usuario. Estos tickets tienen diseños totalmente diferentes a los boletos corrientes de rollo y son impresos en papel de mayor gramaje o cartulinas.

En el caso de Tur Maipo, la empresa que hace el recorrido de Santiago al Cajón del Maipo (San José de Maipo, El Melocotón, San Alfonso, San Gabriel, etc.) emite estos vales unitarios en sus 3 tarifas: mínima, intermedia y directo. Estos tickets se adquieren en la oficina de la empresa en San José de Maipo, por un precio un poco más barato que la tarifa que se paga en el bus. Se puede comprar la cantidad de tickets unitarios que uno desee, con la salvedad que cada emisión vence el 31 de diciembre de cada año.

En el caso de las empresas BUPESA y SATT-Trapesan, que hacen el recorrido Santiago - Peñaflor, emiten pliegos de 10 tickets para la tarifa Peñaflor-Santiago, que tiene un descuento de entre $ 50 y 100 por boleto. SATT mantiene estos vales o tickets durante largo tiempo, mientras que BUPESA cambia los colores de los pliegos cada dos o tres meses,


Hay otras empresas de transporte público de pasajeros que en diversas ocasiones han utilizado también este mecanismo de los tickets de descuento, como Citybus, Alfalfal y Nahuelbuta.


Colaboración: Panxokas.

domingo, 13 de mayo de 2012

Un Día de los Coleccionistas

Damián en su trabajo en Montevideo
Nuestro buen amigo uruguayo Damián Lezama nos ha planteado una interesante pregunta: quiere saber si existe un Día Internacional del Coleccionista.

Todos conocemos la fecha de importantes días internacionales, establecidos por Naciones Unidas, dedicados al trabajador, a la mujer, al adulto mayor, el día del libro, del medioambiente, de los derechos humanos y días para las más diversas profesiones y oficios. También hay convenciones de motivación consumista para celebrar a la mamá, al papá, al abuelo, al amigo, al amor.

Pero para un hobbie como el de coleccionar objetos similares no hemos encontrado un dato preciso. No hay información en castellano ni en inglés. Solamente en algunas páginas argentinas se menciona un "Día del Coleccionista" pero no hay acuerdo en su fecha. Unos sitios lo ubican el 7 de enero y otros el 4 de junio, sin explicar en ninguno de los casos la razón por la que se eligió ese día.

Dejamos la inquietud planteada, por si alguno de nuestros visitantes tiene información que nos pueda aportar. Y esperaremos a Damián en su próxima visita para conversar sobre el tema.

martes, 1 de mayo de 2012

Historia de un microbús Tropezón

Por Noemí Arcos R. (*)


Vista de frente parece un bulldog. Un bulldog de fierro blanco con franjas azules y rojas, con sus pequeñas orejas como espejos retrovisores, su prominente mandíbula, que al abrirla muestra el motor; y en la punta de su nariz la estrella de tres puntas en un círculo de la raza Mercedes Benz.

Este ejemplar, modelo 1113 del año 1982, es de exhibición y está mostrándose ahora en todo su esplendor, cual objeto patrimonial. Un esplendor que hace años recorrió las calles de Santiago con bastante menos garbo y que fue despreciado por los pasajeros que ahora lo admiran, lo fotografían, lo tocan con cariño y cuentan anécdotas románticas de viejos.

Este microbús (o simplemente "micro", como se le denomina en Chile) era parte de la flota Tropezón, uno de los recorridos más extensos y tradicionales de Santiago, uno que murió dos veces.

Marcelo Salvador y Julio Moreira se conocieron hace 26 años arriba de una micro igual a ésta. Era 1985, Marcelo tenía 10 años y Julio llevaba uno trabajando en la línea Tropezón, bautizada así porque cubría un barrio del mismo nombre en la populosa comuna de Quinta Normal.

Julio sacaba la micro todos los días a las 5 de la mañana, desde el terminal de Laguna Carén (20 kms al oeste del centro de Santiago) para cruzar toda la ciudad hasta la zona precordillerana de Lo Barnechea (14 kms al oriente del centro).

Un día Marcelo se subió a la micro en la calle José Joaquín Pérez, en pleno barrio Tropezón. Empezó a conversar con Julio y no se bajó más. Todos los días se acomodaba en el pequeño asiento al lado del chofer y ayudaba a Julio cortando los boletos que se entregaban a los pasajeros cuando pagaban su pasaje. Tres vueltas (ida y regreso) alcanzaban a hacer en el mediodía que trabajaba Julio.

Los 80 fue la década de oro de las micros en Santiago: el Estado dejó de regular los recorridos, las tarifas y la cantidad de máquinas que satisfacían la demanda de una ciudad que extendía cada vez más sus márgenes. Y las calles se llenaron de micros de todos los colores.

Con la vuelta a la democracia el Estado volvió a regular las tarifas, los recorridos y la atomizada propiedad de cientos de microempresarios por medio de la licitación de recorridos. 2.600 buses salieron de circulación, todas las micros se pintaron de amarillo y nunca más un recorrido se llamó Tropezón.








Julio no tuvo más remedio que irse a trabajar en las nuevas máquinas uniformadas de amarillo. La variante 309 Expreso Pudahuel fue el destino, recorrido que replicaba en tramos a su añorada Tropezón. Pero Marcelo nunca más se subió a cortar los boletos.

Las micros amarillas se terminaron de la noche a la mañana. Las autoridades bautizarían al nuevo sistema con un nombre que los santiaguinos más temprano que tarde comenzarían a aborrecer y no olvidarían jamás: Transantiago. El cambio en los recorridos, la necesidad de hacer transbordos y la reducción de la cantidad de micros circulando fue lo más dramático de ese nacimiento. El mismo recorrido que hacía la Tropezón o la 309 ahora se debería hacer tomando dos micros o incluso el metro.

Mientras en Santiago el desastre del transporte arreciaba, en Llay-Llay, 85 kms al norte de la capital, un microbús Mercedes Benz modelo 113 de 1982 recorría las parcelas agrícolas haciendo viajes particulares. Alguien la fotografía y la sube a internet. Marcelo, que coleccionaba fotos de micros antiguas para no olvidar, la vio y la fue a buscar con su amigo Julio. La compró y la trajo a Santiago.

Lo primero que hizo fue bautizarla: la Chepa le puso, porque antes había una micro llamada así en las Tropezón, que era famosa. Uno decía "¿ya pasó la Chepa?". Apostó que gracias al revival de los 80 se le podría sacar partido y no se equivocó: a la Chepa la han arrendado para que aparezca en videoclips, en una serie de Chilevisión y en la película "Miguel San Miguel", sobre Los Prisioneros (el grupo de rock chileno más importante de los 80).

Cuando la trajeron de Llay-Llay era una cacharra. Marcelo la mandó a restaurar, que le volvieran a tapizar los 25 asientos y luego a pintar en un conocido taller que la vistió de Tropezón, con los colores blanco, azul y rojo sobre el amarillo que traía.

En la parte trasera otra tradición: "Mis tres amores" dice una caligrafía rococó. La Chepa está escrito con la misma caligrafía sobre el espejo retrovisor interior, con borde de flecos amarillos, del cual cuelgan un zapatito de bebé blanco y un corazón de felpa rojo. Toda esta escenografía es coronada por un "Dios es mi copiloto".

La Chepa está esperando que la aborden. Hace pequeños recorridos por el sector de Plaza Italia en el Día del Patrimonio Cultural. Y también viajes fuera de Santiago, para sacar a pasear a centros de ancianos, a gente interesada en la nostalgia. Quienes esperan el bus del Transantiago en el paradero ven la reliquia ambulante pasar y sonríen.

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(*) Extracto de "El destino final de un microbús santiaguino", escrito por Noemí Arcos Rodríguez y publicado en: http://cronicasescuelamovil.blogspot.com/2011/10/el-destino-final-de-un-microbus.html

miércoles, 25 de abril de 2012

Muestra de coleccionistas en Concepción

No hemos tenido muchas noticias de nuestros amigos coleccionistas del Gran Concepción, que suman un número importante de aficionados, pero en internet encontramos la nota sobre una actividad en la que participaron: el año pasado se realizó en el DUOC-UC de la capital penquista la 4ta. exposición de figuras y colecciones "Fan Collector 2011", con la presencia de más de 45 coleccionistas, distribuidos en 14 stands.



Entre las muestras más llamativas, estuvieron las colecciones de cámaras fotográficas, placas patentes de vehículos, lápices, boletos de micro y de tren, maquetas de avión y figuras de transformers, He Man, la guerra de las galaxias,entre otras

En la nota de prensa, nuestro amigo Juan Carreño, de Talcahuano, señaló a  soyconcepcion.cl : "Desde que tengo memoria que junto boletos. Cuando era pequeño me llamaban la atención sus diseños y colores, lo que se convirtió en mi gran pasatiempo. Tengo 16 mil boletos pero espero en un corto tiempo llegar a los 20 mil. He reunido desde boletos de las micros Base Naval hasta pasajes de Polonia".

Agrega Juan que "este pasatiempo igual demanda sus lucas, ya que muchas veces he pagado sus buenos pesos por algún boleto que no tenía. Ahora estoy juntando los boletos con diseños de Bicentenario y los que me mandan amigos de otras regiones".

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 Tomado de: "Los fanáticos coleccionistas se reunieron en exposición penquista", por Cristian Vigueras, publicado en el sitio soyconcepcion.cl

martes, 17 de abril de 2012

Buceando entre los boletos



La hija y la esposa de nuestro socio y amigo coleccionista Pedro Guzmán, recientemente fallecido, nos han dado una gran oportunidad de volver a revisar miles y miles de boletos.

Nos han regalado muchas bolsas con boletos, lo que ha transformado nuestro quehacer semanal sabatino en una especie de buceo entre las diversas bolsas y cajas en las que hemos tenido que ir dejando esos miles de boletos, que se escapan por los bordes.

Aunque la mayoría son boletos repetidos y conocidos, siempre hay algo... siempre se encuentra uno que a alguien le faltaba o que permite completar series, solo se necesita mirar y rebuscar.



Asi que en esas estamos, todos cabeza gacha "buceando" entre los boletos repetidos de don Pedro, mientras él se estará regocijando en algún lugar viendo como nos tiene de ocupados. ¡¡Gracias por el regalo!!

miércoles, 11 de abril de 2012

Discada



Hace algunos días nos reunimos nuevamente a compartir en camaradería y amistad.



En las últimas semanas hemos tenido que realizar muchas visitas a hospitales y era necesario recomponer los ánimos con una jornada diferente.



La casa de Pato Palma, en la comuna de Puente Alto, fue el lugar ofrecido esta vez. En torno a las brasas del disco nos dio la noche, hasta que una leve llovizna veraniega, precedida de sonoros y luminosos truenos y relámpagos, nos recordó que había que regresar a casa. Fueron más de diez horas de conversación, revisión de álbumes y confraternidad.