domingo, 16 de febrero de 2014

El funicular del San Cristóbal

Esta vez la invitación es a conocer otro medio de transporte. No hablaremos de transporte de superficie, por calles y caminos. Hoy vamos a dar un paseo en funicular.

Boleto del año 2004
El funicular es un tipo especial de ferrocarril, como un ascensor inclinado. Normalmente dispone de dos cabinas enlazadas por un cable de acero, que circulan sobre una línea de ferrocarril de forma que mientras una cabina sube la otra baja, lo que permite aprovechar la energía del que está arriba para subir el de abajo, a la vez que se frena el que está bajando. Las cabinas no tienen motor propio, ya que el movimiento se acciona por una gran polea que mueve el cable de tracción.


El funicular como medio de transporte se creó en el siglo XIX como una alternativa al ferrocarril cuando se necesitaba vencer grandes pendientes. El primer funicular en el mundo fue inaugurado en 1862 en la ciudad francesa de Lyon y en la década de 1870 fueron construidos otros en Budapest (Hungría), Viena (Austria), Estambul (Turquía) y Gran Bretaña.

Boleto de 1990
El primer funicular con motor eléctrico funcionó en Suiza en 1888, y a partir de ahí comenzaron a instalarse más y más funiculares, por lo que en Europa llegaron a haber más de 300. Hoy en día solo en Europa existen más de 200 funiculares circulando.

En Chile el primer funicular fue el del cerro San Cristóbal, en Santiago. Hacia 1870, Benjamín Vicuña Mackenna señalaba que el cerro -entonces rocoso y eriazo- debía ser un gran parque público y un pulmón para la ciudad. A comienzos del siglo XX se inauguran el observatorio astronómico y el monumento a la Virgen. En 1818 el Estado toma posesión de los terrenos y se inician diversas transformaciones y mejoras en las faldas del San Cristóbal, en especial su forestación.
Foto: funicularsantiago.cl

En 1925 se inauguran el funicular, el Zoológico y el torreón. En los años 60 surgen la piscina Tupahue, la Casa de la Cultura Anáhuac y los juegos infantiles. En 1966 los servicios del Cerro San Cristóbal y el Zoológico Nacional se funden en un solo organismo denominado "Parque Metropolitano de Santiago", adscrito al Ministerio de Vivienda y Urbanismo.


Todas estas ampliaciones y mejoras buscaban convertir al cerro San Cristóbal en un lugar de atracción para quienes visitan Santiago, lo que se logró con creces, pues desde hace muchos años este Parque es paseo obligado de santiaguinos y turistas durante todo el año, con un promedio de 300.000 visitantes anualmente.

Los trabajos de construcción del funicular se iniciaron a fines de 1923 y el 25 de abril de 1925 fue inaugurado por el presidente Arturo Alessandri Palma. La vía tiene 485 metros, con una inclinación de 45-48 grados y tres estaciones: la inicial, en la Plaza Caupolicán, al final de Pío Nono; la intermedia, a la entrada del Zoológico; y la final, en la cumbre del cerro, a 260 mts sobre el nivel de la ciudad y a 820 metros sobre el nivel del mar.

Los carros y materiales del funicular fueron traídos desde Milán, Italia. Tenían capacidad para 50 personas, diferenciadas en primera y segunda clase. Los unos eran privados, con cortinas y asientos, mientras que los segundos eran al aire libre y se viajaba de pie.

Boleto de enero 2014
En noviembre del año 2000 el funicular fue declarado Monumento Histórico Nacional por el valor de su complejo sistema de transporte por cables y su importancia como elemento patrimonial de Santiago, presente en la memoria colectiva de sus habitantes.

Lo importante para nosotros es que el funicular ha cambiado permanentemente el diseño y color de sus boletos. Sin embargo últimamente están dando boletos térmicos, que a las pocas semanas se borran y dejan de servir de registro y para colección.


En rigor, los ascensores como los de Valparaíso también son funiculares, pues son dos cabinas sobre rieles tiradas por cuerdas en un plano inclinado, pero haremos la distinción para hablar en otra ocasión de los ascensores del Puerto Principal.

viernes, 10 de enero de 2014

Para empezar bien el año



Como organización, tenemos la costumbre de terminar el año compartiendo en camaradería, para darnos ánimo de que habrán mejores cosas en el año que se inicia. Esta vez no tenía por qué ser distinto. Así que nos juntamos como cada fin/principio de año, en una entretenida reunión.

De comienzo hicimos una asamblea, en la que evaluamos las actividades del año que terminó: las positivas, bien logradas y también las otras, las que no andan del todo bien. Entre las primeras está la periodicidad de nuestras reuniones, las adquisiciones realizadas, los viajes. Entre las menos validadas, está la falta de compromiso de algunos miembros de la Agrupación, por lo que era justamente el momento de destacar el aporte y participación de Víctor, a quién se entregó un galvano en reconocimiento a su compromiso y actitud positiva con el Grupo.


Luego vino una parte entretenida: la entrega de los regalos de fin de año para los socios. Desde hace algunas semanas habíamos estado consultando por los recorridos que recordaba cada uno, de su niñez, de su juventud. Con esa información encargamos unos buses de yeso muy bien terminados y sorprendimos a cada uno con su bus personalizado de regalo.


Uno a uno fueron recibiendo un informal regalo, envuelto en papel de periódico, pero que contenía una pequeña joya. Cada uno fue compartiendo las historias de sus buses y sus recorridos, animando y entusiasmando a los presentes.


Después de un buen almuerzo, que llegó en el momento preciso para calmar el hambre que empezaba a hacerse notar, pasamos a la parte más lúdica: la rifa programada para la ocasión. Se mostraron los premios que se habían reunido y se decidió el procedimiento. Cuando estuvieron todos los números vendidos se sortearon los premios.

 

Los dos principales: la botella de whisky fue para Felipe y Lucas y la caja organizadora de boletos fue para Héctor y Valeria. También obtuvieron algún premio Julio, Juan, Danil, Edgardo y Maikel.

Así pusimos término a un 2013 que nos encuentra en buen pie como organización. E iniciamos el 2014 con la esperanza y las ganas de que sea mejor, que logremos realizar todas las actividades imaginadas y que participemos más quienes nos hemos comprometido a compartir este presente y futuro en torno a los boletos de transporte. La asistencia que hubo en esta ocasión nos hace creer que será un buen año para la Organización.


          





viernes, 13 de diciembre de 2013

Arica siempre Arica

En las ciudades del norte de Chile prácticamente ya no se ven los boletos. En La Serena y Coquimbo, Copiapó, Iquique, Antofagasta y Calama poco a poco los buses fueron dejando atrás los boletos como medio de control de los pasajeros transportados.

La excepción la constituye la ciudad de Arica, en la puerta norte del país, fronteriza con la nación hermana del Perú, en la que todavía muchos microbuses entregan el boleto al pagar el pasaje.

Boleto adulto, 1984
Ubicada 2.060 kilómetros al norte de Santiago, la ciudad de Arica tiene una población aproximada de 200 mil habitantes y se la denomina "la ciudad de la eterna primavera", ya que durante todo el año mantiene agradables temperaturas.

Boleto Casa de Moneda, líneas
2 y 3, con series roja y negra
Los primeros boletos que recogimos en Arica (no los primeros que existieron en dicha ciudad) fueron los genéricos de comienzos de los años 80.

Luego llegaron los boletos de Casa de Moneda de Chile, que fueron los comunes durante muchos años. Habían boletos de las líneas 2 y 3, de la línea 5, de la 6, de la 7 y 8. Más adelante hubo boletos de Roensa y también hubo en Arica un raspe de la serie que circuló por todo Chile.


La ciudad ha vivido diversas etapas de desarrollo. De ser "la capital del nylon" en los 60, pasó por un período de depresión económica al terminarse la zona franca. Pero en los últimos 15 años ha retomado con fuerza su crecimiento, al ser el principal centro comercial y administrativo de la nueva región de Arica y Parinacota. Ese desarrollo urbano ha significado que aumenten las líneas de buses y de taxis colectivos.



En los años 90 empezaron a circular los boletos de Jormar e Impresores 27. El más original fue el boleto escolar, que en el caso de Arica era un boleto para "niño" y no para "estudiante".


Los diseños han ido cambiando con el paso de los años y a mediados de la década anterior aparecieron los 4 boletos de Jormar de las líneas 2, 10, 14 y 113, de los que solo la 14 circula ahora por 2 Reinas; así como las variaciones de colores de los boletos de la línea 5.


Finalmente, en los últimos dos años están circulando los boletos de la Asociación de Dueños de Taxibuses con código de barras, los que actualmente indican que tienen una resolución en trámite, impresos por 2 Reinas.


domingo, 1 de diciembre de 2013

Tuvimos un problema técnico

Sufrimos una invasión de spams, lo que provocó un colapso en nuestra página, por lo que durante algunos días se perdió el acceso normal a este sitio.
Haremos lo posible para evitar que se vuelvan a originar estas interferencias y mantener la normalidad en nuestro trabajo.
Gracias por vuestra comprensión.

jueves, 31 de octubre de 2013

Otra interesante muestra



En la Biblioteca Central de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile se presentó una interesante muestra de boletos de buses de Chile. Una exposición de 565 boletos, realizada con cariño, cuidado y dedicación, que es "una pequeña porción de un universo mayor, pues a la fecha no existe un catastro completo de todos los diseños de boletos que las distintas federaciones y asociaciones de transporte público emitieron y utilizaron en sus servicios".

La dirección de la Biblioteca ha instaurado la costumbre de exhibir muestras de diversos objetos coleccionables en el ingreso al gran salón, como forma de poner un elemento de acompañamiento diferente a la sala de lectura. Entre otras, se han hecho mini-exposiciones con marcadores de página, estampillas y servilletas.

El joven Miguel Ruiz (26 años) que trabaja en la recepción de la Biblioteca, cargaba habitualmente su álbum de boletos, que mostraba a los estudiantes y a sus compañeros de trabajo. Así surgió la idea de exhibirlos. La directora de la Biblioteca se entusiasmó y se montó esta exposición. En ella colabora Sergio Fuentes, también coleccionista, que aporta con una parte de los boletos y con los textos, complementados con fotos antiguas del transporte público tomados de la Biblioteca Nacional y el Museo Histórico Nacional. La funcionaria de la Biblioteca Ermelinda Pino diseñó el atractivo afiche de la exposición. Todo ello "con la intención de despertar en el inconsciente colectivo nuestros propios recuerdos del Santiago de ayer", como señala el texto que acompaña la muestra.

Miguel lleva poco más de 10 años coleccionando boletos. Se afición se despertó cuando visitaba a un familiar en Valparaíso y recibió unos boletos de la famosa serie de Buses Barón. Se entusiasmó con lo llamativo de estos pequeños trozos de papel y en Santiago, a la salida del colegio, se dedicó a recorrer diversos barrios buscando boletos. Algunas veces le iba bien y llegaba con 20 nuevos boletos pero otras veces no, nada encontraba. Así siguió hasta que el Transantiago redujo de un plumazo las opciones de recoger boletos en las calles.

Mientras recibe y entrega las mochilas de los estudiantes, Miguel observa el impacto que causa entre los usuarios de la Biblioteca la exposición de boletos. Según nos cuenta, esta es la que más se ha visto y comentado por parte de los estudiantes y ha motivado a muchos de ellos a traerle los boletos que llegan a sus manos.

La exposición destaca especialmente los boletos de Casa de Moneda, las series de El Golf - Matucana y Cerro Barón, los del Bicentenario, los de la empresa Lokal Trafik y los que promocionaban concursos, además de los boletos más antiguos, anteriores a 1950.

En su texto se dice: "Los boletos más perfectos son los impresos por la Casa de Moneda, que tenía la imprenta de mayor calidad en Chile. Más tarde surgieron otras, que comenzaron a producir -a menor costo- boletos con diseños muy diferentes, a veces impuestos por los propios dueños de las máquinas. Entre estas se destacan Roensa, Impresores 27, J. Mora y Jormar."

Esta exposición es una valiosa iniciativa que ayuda a difundir el coleccionismo y demuestra que en cualquier lugar, con interés y el apoyo necesario, es posible exhibir nuestros "tesoros", sin importar el tamaño ni los recursos con los que se cuenta para su organización. El elemento principal son las ganas de mostrar lo que se tiene y compartirlo con los visitantes, que siempre se sorprenden y recuerdan hechos y momentos que siempre un boleto deja en cada uno de nosotros.

Una vista panorámica de la Sala de Lectura con el mesón de boletos en primer plano.
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Los párrafos en cursiva están tomados de los textos que complementan la exposición, preparados por Sergio Fuentes P.

domingo, 20 de octubre de 2013

Momentos de un viaje diferente


A diferencia de otras ocasiones, esta vez el viaje a Talca comenzó en la medianoche del viernes, con los pro y los contra que eso tiene. Como por ejemplo, que vaya un papá con un hijo en brazos durmiendo en el asiento del lado. O que a las 3 de la mañana uno de los nuestros tropiece y se saque... la mugre estrepitosamente en una calle talquina. Y eso sin contar que partimos con uno con su brazo enyesado y en cabestrillo.

La idea de esta partida tan tempranera era aprovechar las calles vacías en la noche para recoger boletos. Sin embargo el primer recorrido, iniciado a las 4 de la madrugada, nos entregó sorpresas: por un lado, las calles tienen una iluminación mala o insuficiente y en esa obscuridad no es posible hacer un buen "barrido". Por otro lado, la limpieza de las calles al parecer funciona, porque no habían boletos botados, a pesar que todo el día circulan los colectivos que van al centro por 2 Norte y 1 Norte.


Ante esa realidad, hubo que regresar al terminal de buses, cansados (unos más que otros) y esperar que amanezca, que llegue la señora que prepara las churrascas con un café bien caliente y empezar nuevamente la caminata. La segunda vuelta fue más productiva -incluyendo el paso por el mall para obtener tickets de juegos electrónicos- pues esta vez sí habían nuevos boletos de alguna de las 34 líneas de colectivos urbanos y también de buses de diferentes empresas.


Luego fuimos en busca de los boletos de los taxis colectivos rurales. Conseguimos boletos de las líneas que van a Pencahue, a Constitución y a Maule. Don Augusto, de los colectivos a Pencahue, nos contó vida y milagros de su trabajo, historias de sus pasajeros y datos de algunos lugares que merecen la pena conocerse en esos pueblos del secano costero maulino.



Así se nos fue la mañana. La tarea estaba cumplida, teníamos boletos de los colectivos rurales y de los urbanos así que era hora de pensar en el almuerzo. El compromiso era uno solo: ir donde "Las Viejas Cochinas", a orillas del río Claro, el más famoso local de comida típica de Talca y sus alrededores.


Afortunadamente llegamos temprano, porque antes de las 2 de la tarde ya estaba lleno el local. La especialidad de la casa se llama 'pollo mariscal', que es un pollo cocinado con variedad de mariscos, que incluye un caldito de esos para levantar muertos. Como es obvio, ese plato tenía que ser acompañado de una jarra de ponche, esta vez de chirimoya, para envidia de los que nos leen.


Después de este suculento almuerzo, debíamos cruzar el río Claro y volver a la ciudad. Aprovechamos de conocer el remozado Estadio Fiscal de Talca, donde hace de local Rangers, en momento en que se realizaban competencias de atletismo interuniversitario. Nos sirvió para tomar aire, recuperar fuerzas y sentir el efecto de las muchas horas y los muchos kilómetros caminados, porque sumando y restando fueron más de 120 cuadras las recorridas a pie durante 14 horas. Esa ya era suficiente razón para poner fin a la gira y regresar a casa.



Retrasamos un poco la publicación de esta nota ante la buena recepción que tuvo nuestro artículo anterior, sobre los ramales del tren. Muy interesante la información de nuestros amigos especialistas en el tema ferrocarrilero. 
Agradecemos su participación activa y sus conocimientos compartidos con todos nosotros.