martes, 19 de mayo de 2015

Nuestra presencia en la Fiesta del Coleccionismo en Berisso, Argentina



El sábado 9 y domingo 10 de mayo se realizó en Berisso, municipio de la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, República Argentina, la 3ª Fiesta Nacional del Coleccionismo.

Fuimos invitados como Agrupación a participar y después de intercambiar varios correos tomamos la decisión de viajar. La organización de esta Fiesta del Coleccionismo está a cargo del Departamento de Cultura de la Municipalidad de Berisso y "Coleccionistas Platenses", una entidad sin fines de lucro nacida en 1989, que fomenta la amistad, camaradería y lealtad entre quienes se apasionan con el hobby de coleccionar.


Los organizadores nos ofrecían alojamiento y comida durante los días de la muestra, así que finalmente 8 miembros del Grupo nos animamos a emprender viaje, con el fin de presentar boletos chilenos y otros objetos coleccionables.

El jueves 8 partimos y 23 horas más tarde llegamos al terminal de Retiro en Buenos Aires. Lo primero fue comprar la tarjeta SUBE (Sistema Unico de Boleto Electrónico), que es la tarjeta para cancelar todo tipo de transporte público: ómnibus, subte y tren, así como en lanchas del delta del Río de la Plata y peajes y que se ha ido implementando paulatinamente en la mayoría de las ciudades argentinas. En los micros solo se usa la tarjeta, en el subte se puede cancelar con SUBE o con las típicas tarjetas de cartulina para 1 ó 2 viajes y en tren se puede pagar en efectivo o con SUBE, pero para incentivar su uso, el pasaje cancelado con la SUBE es más barato que el pagado con dinero en efectivo.



Después de un breve paseo por Corrientes, Florida, Lavalle, 9 de Julio y Av. de Mayo, almuerzo y primeros contactos, en la estación Constitución tomamos el tren a La Plata. Un tren nuevo, recientemente en operaciones, que en 70 minutos nos dejó en la capital de la provincia de Buenos Aires. Otros 20 minutos y llegamos al hostel "Río de Enero", que nos tenían reservado los organizadores en Berisso.


El sábado había que instalar el stand. En el Gimnasio Municipal de Berisso, varias filas de toldos daban el ambiente de exposición. Hubo entre 35 y 40 expositores de todo tipo de colecciones: Se podían encontrar artículos de pesca, radios a pilas y cámaras fotográficas antiguas, soldaditos de plomo, muñecas de porcelana, hilos de bordar, ceniceros, llaveros, calendarios de bolsillo, fichas de casino, instrumentos musicales en miniatura, sobres de alfajores, tapas corona, ropa de mariachis, cerveza Quilmes, posavasos, destapadores, artículos de coca-cola, entre otro tipo de colecciones en exhibición. Además, habían puestos con choripanes, empanadas salteñas, shawarma, bebidas, donuts, panchos (hot-dogs) y otros similares.




Habíamos llevado harto material preparado para el evento, así que no fue muy difícil armar nuestro stand. Además de boletos, que era el elemento principal, llevábamos una pesera de las que usaban los choferes en las micros y muchos rollos, boletos en tamaño grande, y pequeñas muestras de tarjetas de transporte (bip!, Merval y otras), boletos del metro, de tren y de colectivos, tickets de avión, tarjetas telefónicas, tickets de juegos, tapas corona y un álbum de boletos y tarjetas argentinas que permitió al público asistente vincular de mejor manera los boletos chilenos con su propia experiencia. 



También llevábamos guirnaldas dieciocheras, una bandera chilena, fotos antiguas de transporte, el pendón de nuestra Agrupación, un lienzo para el frontis y letreros de recorridos. Por último, junto a la pesera chilena con sus rollos, pusimos una boletera argentina con sus respectivos rollos para poder comparar.



Podríamos decir que el 70 ú 80 por ciento de los visitantes se detenían en nuestro stand. Siempre estuvo con gente. A veces solo miraban y pasaban, pero la mayoría se detenía, preguntaba, observaba o escarbaban en la caja con boletos que pusimos para que el público se lleve algún boleto chileno de recuerdo, además de los que se les regalaban.


Poco a poco fueron llegando los interesados en nuestra tema. Un coleccionista de monedas, varios de tapitas y amigos coleccionistas de boletos con quienes algunos de nosotros había hecho intercambio anteriormente. Gabriel de Avellaneda, César de Junín, entre otros. E incluso un señor con su chico en brazos que llegó con un cuaderno viejísimo donde había pegado boletos capicúa cuando era estudiante y nos regaló una hoja con algunas de esas joyitas.


Fue un día lleno de actividades, de atender visitantes, de intercambiar experiencias y hasta de hacer bromas con los hermanos argentinos, ya que éramos la única delegación extranjera y nos trataron como el chiche de la Fiesta. Pero eso no era todo. El día domingo tuvimos avalancha de público. Un día soleado más una exhibición de autos antiguos afuera del gimnasio (Ford T, Fiat 600, renoletas y otros), convocaron a gran número de visitantes. 



Teníamos que turnarnos para contestar preguntas y explicar qué es en Chile el metrotrén o los taxis colectivos. Niños, jóvenes, mamás y papás con sus hijos y adultos mayores, todos se sorprendían con la muestra. Entremedio, andábamos visitando a los otros expositores y estableciendo relaciones y redes.

La foto "oficial", con todos los expositores(as) al cerrarse la feria

Por los parlantes del gimnasio eran habituales los saludos a nuestra presencia y el reconocimiento al esfuerzo que significa viajar desde Chile para participar en su fiesta. Fuimos atendidos y acogidos de manera espectacular!! Nos hicieron entrevistas y hasta un canal local de noticias llegó a registrar lo que teníamos en el stand.



Entregamos presentes de agradecimiento tanto al director del Depto. de Cultura de la Municipalidad, Maximiliano Barragán, como al presidente de Coleccionistas Platenses, Luis Taube, entidades organizadoras del evento. Luego vino la foto oficial y el cierre de la Fiesta coleccionista, con intercambio de camisetas incluido.

Luis Taube, presidente de Coleccionistas Platenses, Héctor Peñafiel,
presidente de nuestra Agrupación Boleccionistas, y Maximiliano Barragán,
director de Cultura de la Municipalidad de Berisso.

En la Plaza Moreno con Marcelo Quintana y la sombra de Edgardo

El día lunes recibimos nuevas atenciones. El mariachi gigante de la Argentina, Marcelo Quintana, amante de su ciudad, nos invitó a un tour por La Plata. Visitamos la Plaza Moreno, la Catedral, que es impresionante, las canchas de Estudiantes y Gimnasia, el Estadio Unico y un lugar excepcional: la República de los Niños, que es una pequeña ciudad hecha a tamaño de peques, como una gran clase de educación cívica. Tiene su casa de gobierno, su legislatura, sus iglesias de distintas religiones, su tren, su comercio y una avenida de las historietas, todo a escala infantil.

Con la delegación de Coleccionistas Capicúas que nos visitó en el stand

Ya en Buenos Aires, teníamos intercambio con el Círculo de Coleccionistas Capicúas. Estuvimos horas y horas con nuestro amigo César Biondini, revisando cajas y cajas de boletos y tarjetas argentinas. Al otro día algo de turismo antes de emprender el largo viaje de regreso: la Casa Rosada, Puerto Madero, el barrio Caminito, el estadio de Boca, el Monumental de River.

La vuelta a Chile también tuvo sus anécdotas. En las diferentes aduanas siempre nos pararon. O para preguntar por las boleteras argentinas que nos trajimos a cambio de la pesera chilena que casi nos expropian los amigos coleccionistas trasandinos, o por las cajas con boletos y tarjetas, que para los funcionarios aduaneros era casi incomprensible.

Almorzando con el "mariachi gigante" Marcelo Quintana 

Fue una gran experiencia. Seguimos aprendiendo a montar una mejor muestra. Fuimos atendidos demasiado bien y estamos agradecidos y comprometidos a retribuir de la misma forma cuando ellos vengan a Chile.


Nuestro afecto y amistad para con Juan Carlos de Marco, Luis Taube, Alfredo Aprea, César Orlando Biondini, Néstor Mara, Gabriel Maluende, Marcelo Quintana, y todos los y las coleccionistas que nos hicieron sentir mejor que en nuestra propia casa.


Aquí los ocho protagonistas de esta historia:
Mauricio, Renato, Francisco, Héctor, Cecilia, Danil, Edgardo y Juan

jueves, 30 de abril de 2015

El Niño de Boletos


Como sabemos, los boletos son el comprobante de pago del pasaje en el transporte público, sin embargo desde siempre los usuarios han dado a los boletos otras utilizaciones complementarias a su uso principal.

Tal como lo hemos señalado anteriormente, años atrás era habitual encontrar en los boletos que una persona había anotado datos que debía recordar al llegar a su destino, como una dirección, el número de teléfono de alguien con quien se encontró en plena calle, el nombre del almacén o negocio donde debe dirigirse o una lista de compras, entre otras anotaciones (ver entrada).

Así también, ha servido muchas veces para que estudiantes, principalmente de carreras vinculadas al diseño gráfico, hagan trabajos en el que muestran y estudian aspectos de los boletos, como sus colores, uso de los espacios, tipografía y otros elementos. De estos estudiantes hemos recibido muchos en nuestro puesto del Persa y en nuestro e-mail, que nos hacen preguntas, toman fotos de boletos y preparan un informe.

Y ahora nos encontramos con otro interesante y atractivo uso distinto de los boletos: la escultura del niño de boletos, preparado por estudiantes de la Universidad de Concepción (*).


Es una pequeña escultura de un niño sentado en un banco de escuela, que hace anotaciones en un libro con un lápiz de madera. La piel del niño está forrada completamente de boletos escolares, dejando descubiertas solo la nariz y orejas.

Según relata su autor, José E. Rubilar Medina, escultor, licenciado en Artes Plásticas, profesor de Artes Visuales y candidato a magister en Psicología, la idea inicial de la obra surgió en una escuela rural donde él era profesor, en que utilizó los boletos escolares para hablar con los estudiantes sobre la relación entre lo público y lo privado. 

El autor ocupó más de 400 boletos para cubrir todo el cuerpo del niño. Los boletos los había juntado entre los años 2004 y 2010, cuando era estudiante en la UdeC y viajaba diariamente entre Hualpén, Concepción, Talcahuano y Chiguayante.

Esta hermosa escultura fue parte de la exposición "Materia, laboratorio de esculturas", que se exhibió en los jardines de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Concepción desde noviembre 2014 a enero 2015. Esta exposición fue el resultado de un trabajo interdisciplinario entre la química y el arte, constaba de trabajos de 6 estudiantes de la Facultad de Humanidades y Artes de la U. de Concepción y fue organizado por el decano de la Facultad de Ciencias Químicas, Dr. Adelio Matamala y el escultor y profesor del Departamento de Artes Plásticas Mg. Rodrigo Piraces. ¡¡Felicitaciones por el lindo trabajo!!



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(*) Colaboración de la Dra. Susana Sánchez Donoso, académica del Departamento de Polímeros de la Facultad de Química de la UdeC..

martes, 14 de abril de 2015

Fuerza Atacama!!


Boletos que circularon en los buses de Copiapó en los años 90 y comienzos de los 2000

Chile es un país muy largo en el que siempre suceden hechos que marcan e impactan. Terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, inundaciones, incendios forestales. Grandes desastres naturales que afectan a miles de personas y que parecen parte del ser chileno.

Hace un año fue el terremoto en Iquique y el mega incendio en los cerros de Valparaíso. Ahora le tocó a la Región de Atacama sufrir los embates de la naturaleza.


En el desierto de Atacama, el más árido del mundo, anualmente llueven unos 5 milímetros en total. Esta vez la lluvia del 24 y 25 de marzo duró horas y dejó pueblos enteros arrasados, generando una situación de emergencia que seguramente tardará mucho tiempo en normalizarse. La lluvia caída en esos días fue de 87 mm en El Salvador, 27,5 mm en Vallenar, 9,2 en Caldera, 14,8 en Copiapó, 66,9 mm en Taltal, 24,4 en Antofagasta, 38,8 mm en Vicuña, 29,6 en Combarbalá, 108,2 mm en Visviri y 68,9 mm en Putre. El agua bajó de las quebradas hacia los valles, se desbordaron los ríos y la mezcla de agua, tierra y sedimentos minerales se transformó en un aluvión de lodo que fue arrasando todo lo que encontró en su camino: casas, automóviles, camiones, puentes, fábricas, plantaciones agrícolas, etc. 


El lodo cubrió pueblos y ciudades. La ciudad de Copiapó, capital regional, ubicada 800 kms al norte de Santiago, localidades como Alto del Carmen, Diego de Almagro, Chañaral, Tierra Amarilla, Paipote y otros lugares hasta ahora desconocidos para la mayoría del país, como Los Loros, San Antonio, El Salado y muchos más, están todavía bajo el barro. Las tuberías del alcantarillado se llenaron de lodo. El agua potable no puede entregarse en muchas localidades, afectando toda la vida de la población, que en muchos casos lo perdió todo, y muchos de los cuales permanecen aún en albergues. Los estudiantes no pueden regresar a clases. Un gran drama humano y social con el que solidarizamos.